Dos de tres no está mal. Hace tiempo tenía pensado retomar este espacio pero no podía hacerlo sin escribir este post.
El primero de agosto cumpliré un año en Chile (¡cómo pasa el tiempo!). Es gracioso porque jamás había venido antes. Recuerdo que lo más cerca que estuve a Santiago fue aquella vez que hice escala en el aeropuerto luego de haber estado en Buenos Aires. Nunca hubiese imaginado vivir en esta ciudad.
Cuando dejé El Comercio sentía que, luego de poco más de cinco años, había cumplido un ciclo. Hicimos cosas increíbles, diseños, rediseños, reestructuraciones, reingenierías y todas esas palabras grandilocuentes que a quienes se dedican "etiquetar" les encantan (puede ver a su izquierda a qué productos me refiero). Sin embargo, creo que lo concreto es que generamos un cambio. Nos costó pero lo hicimos y es de las pocas cosas que creo que me puedo jactar.
Luego de ello, la UPC me presentó un reto interesante: rehacer su área digital. Decidir, esta vez formalmente, ya no solo en temas de diseño sino también en desarrollo, contenidos y redes sociales fue lo que hizo que tome el desafío. Fue genial la experiencia y tengo los mejores recuerdos de haber trabajado con ellos. Hicimos cosas geniales en los seis meses que estuve ahí.
¿Qué me trajo a Chile?
"Vamos a rearmar 19 redacciones en distintas regiones de todo el país, te encargarás de liderar el relanzamiento todos sus sitios, reestructurarlos y coordinar con todas las redacciones todos los aspectos que tengan que ver con sus sitios. Tenemos que hacerlo en menos de un año"
Guillermo Culell (por quien tengo un gran aprecio pero sobre todo el mayor respeto profesional) no había acabado la frase y yo ya estaba cerrando las maletas y preguntando ¿dónde firmo? Así que sin dudarlo dejé Lima y quince días después empecé a trabajar en Medios Regionales del Grupo El Mercurio.
Un año después, me parece increíble todo lo que hemos hecho y logrado (de más está decir que queda mucho por mejorar). Pero me parece más increíble todo lo que queda por hacer y veo el futuro con mucha emoción.
Sin embargo, ya estoy más tranquilo. Ya puedo respirar y escribir. Así que este espacio se abre nuevamente.
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Nota: No diré nombres porque la lista sería tan grande que acabaría colgando su navegador. Pero quiero aprovechar para agradecer a todos los que me recibieron con brazos abiertos, que me presentaron gente, que me hicieron sentir como en casa, que confiaron en este proyecto y trabajaron más allá de la "jornada laboral", que despertaron y durmieron pensando cómo mejorar lo que ya teníamos y definitivamente a todas y cada una de las redacciones que trabajan todos los días de la mano con nosotros.