Voy a tratar de ser lo más constructivo posible aunque en realidad no haya casi nada que rescatar de este caso. Si quieren saber de qué hablo basta que vean el post de Henry Spencer y los enlaces relacionados.
- No podemos desligar a HS la publicidad de Nextel, genera suspicacias definitivamente.
- Ya pues, SME (Social Media Expert) de TDP, no puedes usar ténicas del 2007 para manejar la imagen de una empresa el 2010.
- Crear perfiles falsos, tratar de manipular la opinión pública e intentar comprar el comentario de un blogger (que nos guste o no) es un líder de opinión... NO ESTÁ BIEN.
- Si Telefónica del Perú tiene todos estos problemas que TODOS nosotros conocemos, que son reales y sobre todo incuestionables, ¿sigue siendo un GRAN problema que mi auspiciador sea Nextel al momento de presentar una queja en el blog?
- No es por disculpar, pero ¿de qué nos asombramos? Digo, esta práctica también se ha dado en medios como TV y radio. De lo que deberíamos asombrarnos, en todo caso, es de que se sigan realizando (también) en la Internet.
- Lo que demuestra este caso es lo mismo que se le reclama a Claro. En una empresa no se pueden trabajar parches, mucho menos en redes sociales. Me ocurre por ejemplo: llamo al servicio de atención al cliente de Claro y me pelotean, me mandan de un lado a otro, su personal no sabe ni dónde está parado y final cuando recurro al Twitter me atienden rápido.
- La política de atender primero al que hace más ruido hace TIEMPO que demostró su fracaso.
- No puedes intentar ofrecer trabajo a quien se queja, solo porque es un personaje mediático.
- El Perú llegó un poco tarde a todo esto de la redes sociales, ¿es un problema? No. Lo triste es ver que estamos desperdiciando una oportunidad, la de aprender de los errores de quienes llegaron antes.
- Señor SME de TDP, seguro quiso hacer una versión peruana de alguno de los casos que usa para conseguir clientes en sus presentaciones, tipo United Breaks Guitars y tantos otros que circulan en Mashable. Lamento decirle que en esos casos la atención preferente al "quejón" solo fue la punta del iceberg que vino acompañada de todo un cambio organizacional.